Un problema de gran trascendencia histórica
Podemos ubicar el origen de los problemas que combate el movimiento zapatista en el momento en que México nace como nación o proyecto de nación, cuyas principales aspiraciones eran asemejarse a los países "avanzados" de Occidente sin contemplar un lugar para las comunidades indígenas y "pueblos comuneros" a los que se les consideraba más un obstáculo "que había que ir superando, integrando o, en caso extremo, eliminando". Esta occidentalización y sujeción de los poblados del pasado mesoamericano trajeron y perpetuaron un patrón colonizador que hoy en día sigue vigente. (Espejel, 2000, pp. 152-153)
Con el paso de la historia del país, se ha caracterizado, desde el poder, al indígena y campesino humilde como individuos a los que había que apoyar para que alcancen unas supuestas "civilización" y "superación". "Más que por ellos, para que no atrasaran la evolución del país entero". Representaciones enteramente difundidas por la élite que caracterizan a los sectores dominados en "situaciones de extremo contaste social, racial y estamental" (Espejel, 2000, p. 154)
Hablamos, pues. de un sometimiento a los pueblos indígenas de 500 años de trayectoria.